25/10/20

Cinecritica: In Fabric: Vistiendo la Muerte

IN FABRIC: VISTIENDO LA MUERTE (IN FABRIC, REINO UNIDO, 2018)
Desde los créditos queda patente que la mas reciente película de Peter Strickland es una obra que nos remite al giallo italiano de los sesenta y setenta, y no se moverá de ahí, con una historia de esos años seremos testigos de como un hipnótico y hermoso vestido de seda rojo sangre cobra victimas, una premisa ridícula que el director hace funcionar y sin moverse a la parodia, la divorciada Sheila (Marianne Jean-Baptiste) busca pareja en los clasificados del periódico, mientras lidia con mitoteros en el trabajo, dos jefes gays (Julian Barratt y Steve Oram) que tienen desesperantes conversaciones con ella salidas del humor británico mas adsurdo, un hijo universitario depravado y una nuera insufrible (Gwendoline Christie), cuando acuda a una tienda que esta en plenas rebajas de invierno, con todo y comercial surrealista/psicodelico, comprara el mencionado vestido rojo que le queda perfectamente a pesar de no ser de su talla, y que supuestamente le dará mucha suerte en una cita pésima.

Cuando se lo quite nota unas extrañas marcas que ya no desaparecen, esta claro que el vestido a marcado a su nueva victima, de aquí en adelante lo veremos flotar por la casa, tratar de asfixiar a la nuera, aparecer en las pesadillas de Sheila, y descomponer una lavadora que literalmente se vuelve loca, es decir todo el terror exagerado que parece provenir de ese genero que homenajea, o que mas bien vuelve a rehacer, pero la cinta no es propiamente una cinta de terror, su trama es ecléctica, moviéndose y cambiando de ritmo y genero de forma tan fabulosa como desquiciante, con un vestido maldito que tiene inscrito "Tú que me Vistes me Conocerás" y que se mueve entre la comedia negra/absurda, el terror y el drama surrealista con una seguridad que deja anonadado al espectador, ademas por supuesto, se intuye una critica a la sociedad consumista y la moda absurda que se lleva al extremo en ese final con fuego.

Pasada la mitad de la cinta la primer historia termina y asistimos a la segunda historia, con un pobre diablo (Leo Bill) que termina con el vestido puesto en su horrible despedida de soltero, el tipo se dedica a reparar lavadoras y es la persona mas aburrida del mundo, algo que parece calzarle perfecto a su dominante prometida Babs (Hayley Squires), por supuesto la pedante mujer también terminara con el vestido puesto, que le queda perfectamente a pesar de no ser de su talla ¡sorpresa! y que al final todo el asunto se vuelve tan pasado de rosca que uno no sabe que demonios mira aunque tampoco puede quitar los ojos de la pantalla, gracias también a la impecable puesta en escena de su director y guionista, a un guión tan loco como pensado, a un uso de colores y fotografía esplendido, y un uso del sonido sobresaliente, y con un humor tan logrado que nos remite a la mejor comedia inglesa, ese episodio de la esposa del jefe que se queja al no saludarla adecuadamente es oro puro, y ademas ¡completamente real y factible!

Esta cinta es fascinante, tanto así que cuando termine de verla no sabia que demonios había visionado, al rumiarla me pareció mucho mas lograda y al escribir estas lineas me di cuenta que la disfrute mucho mas ¡ese gag erótico-verbal-mecánico es fabuloso! como apunta el siempre atinado Ernesto Diezmartinez y al final la cinta es tan retorcida y macabra que uno termina genuinamente conmocionado, agradeciendo y temiendo a esas brujiles vendedoras que hablan confusamente (Fatma Mohamed esta extraordinaria con ese acento indescifrable y el peinado estrafalario) y un dueño (Richard Bremmer) que parece salido de una película de terror de antaño, con todo y escena erótica surrealista pesadillesca, y emocionado con ese final tan demoníaco que parece salido del mejor giallo italiano de la epoca.

Calificación: Muy Bien

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