Desde el inicio queda clara la apuesta de Davis, con la apertura de la imagen de un bar en medio la nada, en la oscuridad de la noche, y con un formato cuadrado anacrónico a pesar de que parece estar situada en la actualidad, esto quizá se debe a lo que especifica rápidamente, este cortometraje está basado en el relato corto "Los Cantantes" de Iván Turguénev de 1850, y que sigue tan vigente como en el momento que se escribió, el espíritu del cuento se mantiene de manera perfecta, mostrando como hace casi dos siglos teníamos los mismos problemas y depresiones qué en esta supuesta avanzada modernidad más humana. Entramos en el bar donde vemos a un grupo de hombres tomando, dialogando, estando en silencio, o de plano inconsciente por la borrachera, ahí uno insiste en contar un chiste que parece no tener remate, en tanto todos los demás dialogan sobre sus problemas y vivencias, dos se cuentan sus historias de guerra, de violencia y aunque quieren no recordar, parecen siempre regresar a ellas.
Un diabético explica su enfermedad y lo que pudo haberla causado, el barrero atiende a todos de forma seria, un enfermo con apoyo no dice no pio, un tipo serio solo baja la cabeza ante todo lo que sucede contestando con monosílabos, el de allá es invisible, el del chiste comienza a ponerse pesado y uno más los visita uno por uno, pidiendo prestado, o ya de perdida una cerveza, les asegura que pagara cuando le paguen mañana. Como la cosa comienza a ponerse tensa el barrero le dice que deje en paz a todo, pero el pilichi ofrece cantar por una bebida, a lo que el encargado de las bebidas reacciona retándolo a un concurso de canto, el que lo haga mejor se queda con una cerveza, y la propina de 100 dólares escondida entre los billetes de a uno, es así que el desahuciado decide abandonar su voto de silencio para cantar de forma exquisita acompañado por su rival en el piano, que después suelta su interpretación llena de sentimiento, para escuchar a solas al introvertido, y a uno que aparece por sorpresa y hace que todos se unan, para dar paso a otra sorpresa final
Lo mejor por supuesto, es saber lo menos posible de la historia, pero conocerla a cabalidad no afecta ni un ápice la experiencia, al final el espíritu del relato está intacto, todos somos humanos y amamos lo mismo, y amar y disfrutar con lo que nos eleva como personas es lo que nos hace una comunidad, y por supuesto el mensaje de Turguéniev, lo hermoso habita y esconde hasta en los lugares más insospechados, por ello estos pobretones y parias esconden tanto talento, porque así es la vida y este mundo, todo viene de las oportunidades, y sin ellas el talento solo puede compartirse con amigos y conocidos ¿y por que no? con desconocidos en un bar. Los cantantes lo hacen de forma impresionante, Mike Young, Chris Smith, Will Harrington, Judah Kelly y Matt Corcoran están increíbles, y dejan claro el mensaje, con una cinematografía más que funcional, sucia pero adecuada, un corto poderoso y bello que deja con ganas de mucho mas.
Calificación: Muy Bien



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