Que buen aparato de mercadotecnia tiene Netflix, los tipos rara ocasión entregan cine propio de la mejor calidad, no buscan esa cualidad en su catálogo, y niegan lo que hace al cine serlo, pero manejan de forma extraordinaria la publicidad y son muy atinados en sus estrategias, cada que va a salir una entrega nueva de una saga se hacen con las anteriores tiempo antes del estreno, o hacen películas sobre lo que está de moda, este en especifico es el caso de la película que hoy concierne, que se estreno apenas unos días antes del mundial y en pleno auge mundialista llego a la plataforma alcanzando el primer lugar y manteniéndose un tiempo, de buenas a primeras esto sería alerta roja para un servidor, pero al ver de quien es hijo el director tuve que darle una oportunidad y vaya que no me arrepiento, estamos ante una sátira que coquetea muchísimo con la parodia del relato de como se ganó y construyó el famoso mundial de fútbol del 86 que todos los viejitos nos recuerdan cada que pueden.
Pensándolo bien construir es una palabra que no va aquí, la realidad es que por lo que se ve aquí, México inauguró la época capitalista del mundial, esa que hace que los boletos cuesten un riñón y medio hígado, aunque visto lo sucedido, si lo dejaban pasar disparos unidos lo habría hecho, y bueno, lo de la corrupción y amaños de la FIFA vienen prácticamente desde su creación ¡su cede esta en Suiza por amor de Dios! eso confirma corrupción inmediata. Volviendo a la cinta vemos las peripecias y anécdotas que vivió Martín de la Torre (Diego Luna con mucho maquillaje) para traer el mundial al país después de que Colombia tuvo que soltarlo, Martín aguanta a un jefe inepto y a una mujer que lo aborrece al tiempo que le pone los cuernos con la vecina Susana (Karla Souza), al notar que su jefe no se toma en serio que intenten ganar la sede va con el mismísimo Joserra (Juan Pablo Fernández) para cantárselo en televisión nacional y de paso echarle porras a Azcárraga (Daniel Giménez Cacho robándose la cinta).
Cualquiera que haya leído un poco sobre el tigre, sabrá que era un ególatra empedernido y que amaba a los lame botas, por lo que rápidamente llama a Martín, le entrega la femexfut y lo envía a Suiza para que le gane la sede a los gringos, estos juegan sucio, pero los mexicanos también saben jugar así, por lo que por medio de amaños, regalitos, manipulaciones y trampas se hacen con el mundial, para después ver el saqueo a un país en crisis por parte de televisa, y como ni siquiera una tragedia nacional detiene sus ambiciones hasta llegar a la historia que todos conocemos, con muchos nombres conocidos que harán que uno señale la pantalla como el meme de Leo, que si Hugo Sánchez, que el pensante Bora, el maquiavélico Cañedo, el político corrupto ¿existen de otros? que suelta la lana como llave quebrada, y los trabajadores de la FIFA que solo piensan en dinero como única razón de vida.
Es cierto que la sátira nunca alcanza los niveles de los mejores exponentes nacionales como Estrada, pero funciona, y tiene momentos puntuales desternillantes como cuando todos mandan a Martín ya saben a donde, las apariciones cínicas de Azcárraga aseverando que el fútbol y país es suyo, y las corruptelas de y con la FIFA, el detalle es que la trama romántica no entra tanto como ellos piensan, se siente como una subtrama que estorba, y uno se queda con la impresión de que todo es demasiado family friendly si se ha investigado a don Emilio, eso si, ese escupitajo en su cara cuando le dicen que podrirá el fútbol como todo lo que toca es oro, al final el tigre aun fallecido no merece menos que criticas, un tipo que destruyó un país y educó de la peor manera a varias generaciones con pensamientos tan peligrosos como desquiciantes merece su propia película donde lo retraten como lo que era, y sin adornos bonitos como en esta que a final de cuentas critica el sistema pero romantiza el mundial.
Calificación: Aceptable











































