Apenas iniciando, Leitch deja claro su amor por la profesión invisible del cine, con esa voz en off explicando a esos héroes anónimos, los que hacen las acrobacias y todas las escenas peligrosas, para que los demás se lleven el crédito, por supuestoque hablo de los stuntman, los dobles de riesgo, esos tipos que son pateados, lanzados, quemados, atropellados, golpeados y quebrados con tal de lograr la mejor imagen, una escena potente, un fotograma realista, no es algo raro ya que Leitch viene de ese mundo, y sus películas de acción se especializan en un cine de dobles de riesgo que hacen todo tan realista, co-creador de la saga John Wick y con cintas de la talla de "Atómica" ("Atomic Blonde") y "Tren Bala" ("Bullet Train") a sus espaldas, aquí deja un poco el postureo - aunque no por completo - para regalarnos una carta de amor a la industria del cine, y en especial a sus compañeros de profesión.
Otra muestra de metacine que se mantiene siempre entretenida, emocionante y hasta emocional, porque si de algo había adolecido el director era de darle profundidad a sus personajes, aquí lo logra con creces, en gran parte porque cuenta con una pareja protagónica impresionante, Ryan Gosling que siempre esta muy bien, y la adorada Emily Blunt que brilla como de costumbre, ellos logran que en las partes donde no hay acción se convierta en una cinta de romance con mucha comedia, casi como esas relaciones que existían a mediados del siglo pasado aunque actualizados, y uno se la cree, quiere que queden juntos y salven el día, o por lo menos la corrupción inherente de la industria, ya saben, la de los famosos y poderosos que hacen lo que quieren porque pueden, sea una superestrella que aunque sea un idiota tiene talento (Aaron Taylor-Johnson), o la egocéntrica productora judía sin moral (Hannag Waddingham).
Colt Seavers (Gosling) y Jody Moreno (Blunt) son la pareja perfecta, adorables y bien parecidos, él es un doble de riesgo, ella una auxiliar de cámara que sueña con ser directora, todo marcha perfecto hasta que un fatídico día un error causa un accidente que casi le cuesta la vida a Colt, por ello se retiro y desapareció, incluso para Jody, 18 meses después la productora Gail le llama con la excusa de que su ex lo quiere trabajando en su opera prima, Metalstorm, una especie de Mad Max intergaláctica, aunque en realidad le tiene otro encargo, el idiota de Tom Ryder, para quien trabajaba como doble esta perdido, por lo que debe encontrarlo si desea que Judy termine su película, aunque ella no tenga ni idea de que esta sucediendo todo esto.
Es así que al tiempo que realiza las peligrosas tomas de la cinta - como dar ocho vueltas y media de volteretas en un automóvil o ser quemado múltiples veces - debe resolver la desaparición de la estrella, algo tan extraño que parece salir de alguna novela negra del siglo anterior, en su camino encuentra novias con katanas (Teresa Palmer), narcotraficantes cobardes, una casa que parece pertenecer al protagonista de "Memento", un hotel corrupto, cadáveres que desaparecen, drogas que invocan unicornios, y giros inesperados, eso si, todo esto acompañado de muchísima acción para que nadie se aburra ni despegue la mirada de la pantalla, con todo y un soundtrack fenomenal muy adecuado. La química entre Gosling y Blunt es genial, y da paso a muchas escenas muy divertidas, para al final mostrarlos enamorados, las referencias a otras cintas son buenas, no son invasivas, y el metacine esta bien usado como en el momento de la pantalla partida.
Lo mejor sin duda son las escenas de acción, las volteretas, las quemadas, esa hilarante escena donde el protagonista pelea con los villanos en un recolector desarmándose con la ayuda del adorable perro muerde blanquillos Jean Claude mientras una dolida Jody canta "Againts All Odds" a todo pulmón en un karaoke, o esa persecución en lancha que culmina con una impactante explosión, el salto imposible y esas acrobacias peleando en helicóptero, todo esto al tiempo que Leitch le da su valor a todas las demás áreas, efectos prácticos, explosiones, vestuario, maquillaje, guionistas, etc., y de paso ataca los efectos computarizados y los productores, uno queda convencido al final de que Leitch ama el cine, de manera romántica, antigua, casi añeja, y admira a todos los que trabajan ahí sin reflectores, dándonos una maravillosa probada de como se juegan la vida durante los créditos finales, solo para que pasemos un momento en otros mundos, para ellos mis respetos, y también para el bueno de Leitch.
Calificación: Muy Bien

















































