La cámara inicia en un close up cerradísimo a los ojos de nuestra protagonista, la desesperada Linda (Rose Byrne en una actuación maravillosa), ella no esta hablando, ya que la platica que escuchamos es entre su tierna pero manipuladora hija, y la juzgadora doctora que la atiende, de inmediato entendemos la incomodidad de Linda, después detodo su hija esta diciendo que su padre es firme, pero su mama es como plastilina, se amolda, y soporta todo, aunque a veces parece estar triste, de inmediato Linda respinga, no es de plastilina, ni puede soportar todo, y tampoco esta triste, o si lo estuviera ¿que? no tiene derecho a ello, con este inicio queda clara la situación en la que se encuentra la protagonista, y lo cerca que esta del limite, pero también el como se ve a si misma, y como no desea verse, siendo una especia de contradicción maternal que solo puede entenderse al estar en esa situación, todo ello con una cámara tan cercana que parece estar encima de ella, lo que causa una incomodidad al mismo espectador quien siente como invade el espacio de la madre.
A partir de este momento seguimos a la desdichada Linda en su lucha diaria, donde su paciencia, su fuerza física, y su sanidad mental, se van desmoronando por culpa de una responsabilidad que no puede llevar a cuestas, pero no porque no pueda, como sucediera en "La Hija Oscura", sino porque no puede, por más que lo intenta, por más que lucha, por más que lo desea, y es justamente por ello que es mas doloroso el fallo, Linda no es una mala madre, por más que la culpa la oprime a cada segundo, solo es una madre rebasada, y creo que precisamente ahí es donde quiere poner el dedo en la llaga la directora y guionista Bronstein, en este, su segundo largometraje, evidenciando lo que significa para ella misma esta responsabilidad, porque no solo es la que se pone ella, sino la que le impone su marido ausente (Christian Slater), sus conocidos, los médicos, las sociedad misma, las otras madres, y claro esta, su propia hija, que exige y patalea más que nunca, porque reconoce su propia situación.
Linda regresa a su casa junto a su hija (Delaney Quinn), que quiere una pizza sin queso, y no sabe que quiere ir al baño aunque se este haciendo, nota que todo esta inundado, y descubre una rajadura en el techo de su habitación, por la que cae muchísima agua, de pronto el techo se desmorona y queda un hueco que no parece tener fin, desde este momento, queda claro que ese hoyo que las obliga a irse a vivir a un hotel de mala muerte representa la psique de la protagonista, que se ha resquebrajado al grado de convertirse en un agujero sin fin, y que conforme avanzan los acontecimientos, se hará más profundo y surrealista, como si viniera de una película de terror, algo hay de eso por supuesto, conforme la estabilidad mental de Linda comience a ceder, hasta perder contacto con la realidad, y en especial, con su deseo de ser madre, o mejor dicho, de ser una buena madre.
Conforme avanza la narrativa conocemos el día a día de Linda, obligada a cuidar a su hija que necesita apoyo en todo momento debido a una rara enfermedad, que esta obligada a vivir en ese hotelucho mientras reparan su casa, con un contratista al que no le podría importar menos arreglar ese asunto, un casero incontactable, su marido capitán llamando solo para reclamar y dar ordenes, un colega (Conan O'Brien,sorpresivamente bien en otro tono) con el que tiene una relación cada vez mas tirante, una dependienta que se niega a venderle salvadoras botellas de vino, la doctora de su hija (la directora Mary Bronstein) que recrimina el actuar de la madre, y se inmiscuye demasiado en su vida, con su desgastado trabajo como psicóloga, las malvivencias con un vago dealer que la ve como una mina de oro, una paciente desaparecida nomas porque si, un bebe abandonado, un pesado encargado de estacionamiento que no la deja en paz, y hasta un hámster que se vio obligada a comprar para ganarse a su hija, pero que da paso a una hilarante secuencia de mala suerte por la mala actitud de este, que forma parte de esos momentos de humor negro como el carbón.
Hablando del hámster, existe para mucho más que ser un momento cómico, ya que demuestra la psicología real de la pequeña, que deja clara la relación real que tiene con su madre, que ya apuntaba en la primer escena, ya que quiere un hámster porque se les puede obligar a quererla, y ya con esto, sacar el partido necesario, algo que se cierra de manera magistral en la escena final, donde Linda no puede escapar, en si intento por emular a esa otra mujer que amaba hasta la locura, pero aun así no dudo en irse porque temía hacer algo grave, Linda también quiere irse, chocando con las olas, pero su hija no la deja retirarse, no cuando la necesita, no cuando la responsabilidad recae por el solo hecho de ser su madre, porque a ellas se les pide ser santas y soportar todo, es una regla no escrita, y por lo tanto completamente devastadora para las mujeres, obligadas a cargar con todo, aunque no puedan y no se sientan capaces, por supuesto, hay quien podría decir que Linda es una Medea, en mi caso no, solo es una mujer llevada más allá del limite, por una sociedad indiferente, por un marido distanciado, por una hija manipuladora, por su propio yo derrotado. Al final Bronstein lo logro, nos mostro una descarnada y compleja visión de ser madre, difícil de ver, pero fascinante de visionar.
Calificación: Excelente







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