"Cosas con Valor Sentimental" le dice la sensata Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas, espléndida) a su cerrada hermana Nora (la siempre fascinante Renate Reinsve), al tratar de convencerla de llevarse algún recuerdo de la casa que dejó su madre al morir, pero que finalmente le quedo a su ausente padre, esta sencilla línea esconde mucho más de lo que aparenta, por supuesto, todas esas cosas, sean un jarrón bonito, sea una baratija,esconden un valor mucho más importante del monetario, el sentimental del título, por ello la casa es tan valiosa para todos - por más que necesiten el dinero de su venta -, ya que es ahí donde pasaron su infancia, donde corrían por las escaleras, el objeto que inspiró un ensayo escolar, donde su madre trabajo toda su vida, donde los gritos de sus padres llenaban el entorno, con una grieta que se hace más grande, y por supuesto, dónde sucedió una tragedia familiar - un suicidio por ahorcamiento - que sigue revoloteando por el ambiente, y que es pieza clave para la trama, no por el hecho en sí, que sucedió hace muchos años, sino por lo que lo causó, y más importante, lo que desencadenó a sus descendientes, es decir, lo que sigue ocasionando.
Aunque hacer esta simplificación no es justa para Trier, que junto a su habitual co-guionista Eskil Vogt, entregan una historia tan compleja y llena en matices, como cada uno de sus personajes, para muestra el que los cuatro personajes principales han sido nominados a la mayoría de los premios, ganando en muchas ocasiones, y debo añadir, con toda justicia. Es aquí el retrato de una familia que tiene ¿debe? cargar con todos los traumas familiares que pasan de generación en generación, aunque hayan nacido de una buena intención fallida, o quizá precisamente por ello, pero también las familias disfuncionales qué irremediablemente causan un impacto en todos los integrantes de la familia, el abandono familiar, que también puede ser mental y espiritual, no solo físico, la dificultad para madurar, o mejor dicho construir un carácter adulto, un tema ampliamente tratado en su obra mayor anterior, la grandiosa "La Peor Persona del Mundo", el estancamiento emocional, el ser distante y cínico como forma de defensa, y el más interesante de todos, quizá por ser menos tratado, la creación artística como algo que encierra al artista de mala manera.
Esto es interesante, debido a que casi siempre el arte, y el artista, son mostrados como un individuo esquivo, egocéntrico, narcisista, atormentado y obsesivo, pero casi siempre alegando que esto es algo bueno, que el arte viene del dolor, que se les debe perdonar el ser así, Trier no opina lo mismo, por lo menos no es tan condescendiente, por supuesto, los artistas pueden ser genios, pero eso no los exime ni libera de las responsabilidades que tienen como personas, esto es aun más valioso, ya que él mismo forma parte de este grupo de genios en ciernes, por lo menos a como va su filmografía. La cinta comienza con una voz en off qué cuenta la historia de la familia, con la casa como un personaje más, en una apertura majestuosa, para después pasar a presentarnos a la Nora de Reinsve, una talentosa actriz que sufre ataques de pánico antes de subir al escenario, una forma genial de mostrarla, ya que con los detalles de pantalla sabemos todo de ella, por la forma en que necesita escapar de la realidad para realizar su trabajo, y por supuesto, la obra que están representando.
En la siguiente escena estamos en el velorio de la madre de las hermanas, y la entrada de su padre Gustav (Stellan Skarsgard, exquisito), un talentoso y famoso director de cine, que no actúa de acuerdo a la ocasión, se ríe, hace bromas, solo habla de él, y da opiniones cerradas sobre todos los demás, es además, llevada de forma muy ingeniosa, con ese eco que descubre el presente, como lo hacia en el pasado, la siguiente vez que se miran Gustav y Nora, este le ofrece el protagónico de su última película, una que trata nada menos que de la vida de su madre, es decir abuela de ellas, y su suicido cuando era pequeño, aunque como bien dice Gustav varias veces más adelante, "no es sobre mi madre", Nora no acepta, en parte porque cree que usa su prestigio como actriz para conseguir financiamiento, pero principalmente porque no quiere nada de él, la abandono, los olvido, los trato mal, y hasta la fecha no sabe nada de él a menos que este borracho, prefiriendo siempre a su otra familia, los actores con los que rodada sus cintas, con los que convivía en todo momento, y que formaban el centro del universo según el proyecto en turno.
Después de esto Gustav consigue a una joven estrella norteamericana llamada Rachel Kemp (deslumbrante Elle Fanning) para que haga la película, lo que causa aún más roces con su hija Nora, ya que literalmente, esta tomando su lugar, no solo en el proyecto de trabajo, y en un papel escrito explícitamente para ella, sino que convive de tal manera y con tal familiaridad, que parece ser su hija, lo que obviamente afecta de sobremanera, a la ya de por si, resquebrajada Nora. La narrativa avanza por medio de escenas tranquilas, en fundidos en negro, que muestran las dificultades para grabar la cinta que ya existe en la mente de Gustav, ya que esta claro, que aunque no han iniciado grabaciones, este ya conoce cada segundo de su cinta, sumado a que su actriz no es la adecuada, por los productores que quieren mandarla a streaming, y por su propio ego.
Y las andanzas de Nora, con relaciones paterno-filiales qué la destruyen, como la que lleva con el cínico compañero de reparto encarnado por el habitual actor de Trier, Anders Danielsen Lie, que se aprovecha sin empacho de ella aunque note que esta necesitada de cariño, cada vez más incapacitada para actuar por el desplome emocional, y con problemas psicológicos graves que ya tienen un historial muy doloroso detrás, y el peso de Agnes, que se hizo a un lado en cierta manera de ese mundo, y sirve como punto de unión para esas dos almas perdidas, incapaces de comunicarse de otra manera que no sea su trabajo artístico, Agnes es el contrapeso necesario, desde su vocación, que demuestra que es razonable y analista, y que ayuda para que la familia no se desmorone, por más que ella también deba cargar con los demonios que acosan a su hermana, pero con una gran diferencia, que se toca en la escena más sentimental del largometraje,
Después de todo, ellos son uno solo, y muchos a la vez, como se nuestra en esa escena de fundidos, al final queda claro qué el ególatra Gustav juega con Rachel como casa de muñecas personal, mientras la chiquilla está atrapada en un drama familiar al que no pertenece, al final por supuesto, Trier es claro, el arte no necesariamente sirve como forma de terapia para creador-espectador, pero quizá si para salvar algo del tiempo que nos queda juntos, si es la única manera en qué podemos comunicarnos, como estos pobres desdichados, y si vemos esto en un juego de espejos de película dentro de película, y personajes que son extensión pero a la vez centro de todos los demás, mientras volvemos nuevamente a los intereses de Trier, todo se vuelve aún más fascinante, narrado de forma exquisita, y grabado en excelencia... Dios, esa escena final con "Cannock Chase" de Labi Siffre, señores, esto es cine.
Calificación: Sobresaliente








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