27/9/20

Cinecritica: Restos de viento

RESTOS DE VIENTO (
ÍDEM, MÉXICO, 2017)
Unos pequeños saltan sobre la cama de su madre quien les dice que no vayan a la escuela ese día, total es solo un día, pronto nos daremos cuenta que no solo es un día y que esta es una conducta que se ha repetido durante ¿meses? la mama, Carmen (una magistral Dolores Fonzi), se encuentra en una especie de letargo del que no puede ni intenta salir, los niños desayunan cereal y ella los acompaña con un trago, se la pasa el día tirada y dormida, se levanta solo para fumar, pasa las noches en vela, y seguido sale a los bares a ponerse una borrachera, donde se escucha "Las Simples Cosas" de César Isella y popularizada por Chavela Vargas, ambas se oyen en el filme, que la lleve a conocer a quien sea, en tanto que los niños comienzan a criarse solos, jugando y acudiendo a la escuela como pueden, una familia les lleva comida pero la hija se queja de inmediato de que son una familia rara, para entonces ya hemos notado que el padre no esta, pero se hacen muchas referencias a que no dilata en volver, de hecho el pequeño Daniel (extraordinario Diego Aguilar) le prepara un regalo por el día de los padres, y hasta le cortan el pelo para que este listo.

El detalle es que desde el inicio algo parece estar mal, Carmen parece una muerta en vida que ni siquiera se ocupa como debe de sus hijos, en tanto que la niña Ana (estupenda Paulina Gil) se comporta como un adulto ya que se ve forzada a cubrir el espacio que dejo ausente su mama, por supuesto no se ve contenta con esta madurez forzada, en tanto el pequeño Daniel se la pasa jugando en su propio mundo, con juegos tan sencillos como dar vueltas hasta marearse, el niño comienza a ver a un ente que parece un monstruo, a partir de ese momento nunca dejara de estar ahí para el pequeño quien primero le teme y despues termina entablando una familiaridad casi de amistad. La directora Jimena Montemayor construye una bellisima cinta que ademas de mostrar una madurez impresionante detrás de cámara tiene un guión cuidado y hermoso escrito por la propia directora.

Con una preciosa fotografía de Maria Secco y un cuidado diseño de arte que nos trasporta al México de los setenta y a un diseño fantástico del monstruo que nunca rompe la realidad, Montemayor logra algunas escenas maravillosas, tan cuidadas que resulta impresionante que apenas sea la segunda cinta de la directora, y gracias a la gran historia tenemos una cantidad ingente de escenas maravillosas, que nos muestran la psicología de los personajes y su desarrollo, desde Carmen pasando la noche en vela con
un cigarro en la mano, cantado en un bar con el corazón destrozado "La Canción de las Simples Cosas" o escuchando "Te He Prometido" de Leo Dan, la pequeña Ana obligada a ser adulta y pasando por múltiples etapas, desde negarse, comportarse con una madurez que la estresa, retar con el disfraz que lleva a su fiesta, mirar con extrañeza los cuerpos de las jóvenes, jugar a ser adulto con un cigarro en la boca, jugar en la lluvia recordando que es una niña, ayudar con lo que pueda a los adultos o abrazar a quien pueda a falta de cariño por otro lado. 

Y lo mejor del filme, las escenas fantásticas con el pequeño Daniel que ha pesar de verse tan frágil quizá es el mas fuerte de todos, despues de todos la capacidad de adaptación de los pequeños es mucho mas poderoso que el de los adultos, así mientras todo mundo le oculta la realidad para "protegerlo" el pequeño la descubre por si solo al intuir su mente esa verdad ineludible, mientras el monstruo cada vez se acerca mas a mostrar su verdadera cara, una tan familiar como dolorosa, pero al final de cuentas totalmente normal en el orden natural de las cosas del que habla el pequeño Daniel, al que llegaran todos los demas en su momento, así que ademas de una exquisita puesta en escena la directora nos entrega una historia que reniega y critica la victimizacion, y ensalza la resiliencia como la manera idónea de afrontar los problemas y la realidad, un mensaje mas importante que nunca en esta actualidad de cristal y una jugada valerosa de Montemayor que lo da desde la cultura mexicana, la que mas idolatra y justifica la victimización.

Calificación: Notable

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