"WAKE UP DEAD MAN: UN MISTERIO DE KNIVES OUT" ("WAKE UP DEAD MAN: A KNIVES OUT MISTERY", ESTADOS UNIDOS, 2025) DE RIAN JOHNSON
Johnson es un experto en el cine de asesinatos a resolver, el whodunit, en español, ¿quien lo hizo y como?, y ese es el género de sus cintas más conocidas, en especifico su trilogía "Knives Out" con el pomposo e histriónico detective Benoic Blanc interpretado por Daniel Craig, en las dos entregas anteriores nos regalo misterios muy logrados qué eran tan difíciles de descifrar como satisfactorios deresolver, pero en ellos latía algo más, un subtexto interesante y hasta valioso, en la primer entrega era sobre el estado caótico de Estados Unidos y sus dos sectas políticas -demócratas y republicanos- tan mala una como la otra, al final parecía decir que el país debía de ser de los migrantes, no por ser eso sino porque eran los trabajadores y morales, en la segunda hacia una crítica acida a los multimillonarios y el sistema que los idolatra, y como sociedad nos postramos a ellos, siendo ellos en realidad, una parvada de idiotas, y en esta tercera entrega no es la excepción, de nueva cuenta tenemos un subtexto político-social, pero Johnson fue mucho más allá y nos entregó algo aún más valioso que todas esas metáforas.
Esta ocasión el simbolismo también es obvio, ese sacerdote dictador, iracundo y cínico encarnado por Josh Brolin no es un ataque a la religión católica, sino al trumpismo que azota al vecino del norte, y en general a todo el mundo, que se ha dejado maniatar por un país quebrado pero con mucha fuerza militar, y por ello más peligroso, esta claro que Brolin hace de Donald Trump, un líder carismático pero estúpido y peligroso, que maneja un discurso de odio e intolerancia qué llama a la violencia y al ataque, y que tiene unos feligreses muy fieles a su doctrina, no tanto porque crean lo que escupe con rabia, sino porque se sienten aliviados de no ser los señalados, y poder sentirme moralmente superiores a los demás, al mirarlos por encima del hombro, aunque sea un domingo más, esto queda aún más claro cuando otro personaje le suelta qué con esa llama y el combustible en el ambiente -como las redes sociales- puede hacerlo presidente en cuatro años, algo que podría interesarle a Wicks, solo si le da más poder y dinero por supuesto.
Pero lo más importante, como ya apunte, no es eso, aunque es muy pertinente, ya que es la historia del padre Jud Duplenticy (formidable Josh O'Connor) que desde el inicio deja clara su postura, al golpear a otro sacerdote y ser llamado a audiencia, le dicen que ellos son los pastores y el mundo los lobos, él no está de acuerdo, si piensan así nunca comprenderán a los enemigos que ellos mismos señalan, Jesús nos enseñó otra cosa, ante esto es enviado por un abusado líder (Jeffrey Wright) a la parroquia de Nuestra Señora de la Fortaleza Perpetua, donde un sacerdote usa tácticas extremistas para hacer a sus seguidores más fanáticos, pero cada vez menos en cantidad, ahí Jud conoce al sacerdote Jefferson Wicks (Josh Brolin disfrutando de lo lindo), quien usa un discurso de odio en cada misa, contrario a las enseñanzas cristianas, y lo ataca de forma frontal y enfermiza, usando al confesión, y la amenaza, con feligreses qué le odian o le temen, pero al mismo tiempo le idolatran.
Durante el transcurso de la historia, en algún momento ocurre un asesinato imposible de resolver, al más puro estilo de Agatha Christie, John Dickson Carr y Edgar Allan Poe, con muchos sospechosos, y Jud acorralado por la policía como el único sospechoso posible, con móvil, y hasta un altercado grabado que parecen inculparlo a falta de pruebas reales, hasta que llega Blanc y juntos comienzan a investigar, para descubrir al verdadero culpable, la persona capaz de asesinar a alguien en medio de una misa, con todos viendo de frente, en un lugar al que nadie tiene acceso, y en el momento en que no tenia a nadie cerca, y ademas grabado, ya que de la nada, de un segundo para el otro, apareció con un cuchillo clavado en la espalda, a vista de todo su sequito, cada uno de ellos tan pintoresco como el anterior, y ademas personas idóneas para seguir a un extremista que pide violencia y linchamiento
Una abogada (Kerry Washington) que esta ahí por seguir la costumbre de su padre, con un hijo remedo de político y obseso de redes sociales (Daryl McCormack), una entregada sacristán (Glenn Close, muy bien), un medico resentido y alcohólico (Jeremy Renner), un escritor bloqueado que odia a sus lectores (Andrew Scott), una afamada violonchelista enferma que espera un milagro (ascendente Cailee Spaeny) y el ayudante Samson (Thomas Haden Church, bien) que ha logrado superar su vicio por el alcohol, aunque no por el beisbol, todos ellos son seguidores, espectadores, testigos y finalmente sospechosos de una situación inimaginable, que todavía tendrá algunas sorpresas por delante, con un aire tétrico y oscuro que no habían tenido las anteriores entregas, y un uso de la luz y sombras notable, que sirve para resaltar lo que dicen, sienten y piensan los personajes, con encuadres bien logrados y una banda sonora adecuada, con una historia rebuscada y turbia, que nunca abandona el humor -esos sobresaltos de Jud-, y algo más, en medio de todo este filme notable, siempre sobrevuela la rectitud moral de Jud, sus acciones, decisiones y palabras, que se contraponen a lo de hacer lo que sea para resolver el misterio.
Todo el tiempo tenemos a Jud y Blanc con diferentes puntos de vista, el primero un creyente devoto, el segundo un ateo autonombrado hereje, hasta llegar a ese momento clave con una pista que puede dar la información clave para resolver el misterio, y en el que Jud tiene su camino a Damasco, y entiende, o mejor dicho recuerda, que no está aquí para encontrar asesinos ni llevar culpables a ajusticiar - aunque ello signifique salvarse a si mismo-, sino servirlos y acercarlos a Cristo, justo como Dios hizo con él a pesar de saber lo que hizo, lo que sentía en su corazón, y sus múltiples momentos de debilidad actuales, de otra forma se antepondría a Jesús, como muchos otros que hablando en su nombre solo se aprovechan de su imagen, es en este momento, que queda claro, si, estamos ante una cinta de misterio con asesinato a resolver, y si, tenemos un subtexto político social importante, pero en realidad estamos ante un filme que es una reflexión sobre la fe, y el poder de esta sobre la vida de los creyentes, y hasta de los no creyentes.
Por ello Jud es el verdadero protagonista de la historia, es un sacerdote terrenal, que comete errores, que carga pecados pasados, luchas contra vicios, que suelta groserías sin querer, que tiene malos pensamientos y deseos, pero que siempre intenta hacer lo mejor, y es capaz de contagiar en su fe ciega, lejos de sepulcros blanqueados, y cercana a la gracia divina, con amor a su prójimo, a sus enemigos, preocupándose por ellos, dejando de lado su seguridad, entendiendo a los demás, tolerando a los intolerantes, y amando a todos porque así debe ser, tanto así que al final contagia a Blanc en medio de esa preciosa fotografía de luces, para tener misericordia de quienes menos la merecen pero más la necesitan, haciendo así que la resolución sea casi anecdótica, pero más poderosa que nunca, encontrando quizá el milagro de tener la fuerza para hacer a lo que venimos al mundo, a luchar, a pesar del dolor.
Calificación: Excelente








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