Vamos a ser claros, Sydney Sweeney parece estar convirtiéndose en un subgénero en si mismo, de chica inocente e ingenua que llama a pecar para pasar a ser una justiciera sensual llevada al extremo, esto no es malo en si mismo, pero queda claro que la chica parece buscar eso, o por lo menos ahí la están llevando su agente y los creativos, a fe mía que no es mala idea, pero me parece que puede dar mucho mas que solo ser la buenota que enseña piel y cambia de mirada, y mira que eso de enseñar no es para nada una queja, realizo estas anotaciones que a priori no tienen nada que ver porque me parece que el personaje construido en el imaginario popular es muy diferente al que tiene como persona real, en el que es odiada por muchos sin razón aparente, más allá de estas buena, pero dando la impresión de tomar malas decisiones y ser manipulada muy seguido por hombres que aunque poderosos, nunca tendrían el carisma ni talento de la chica.
Quiero decir, que Sydney puede tener un futuro más prometedor si decide tomar las riendas de su vida, y tomar riesgos en su carrera, no es que no los haya tomado, soy fiel defensor de que en sus películas tomo esos riesgos con historias complejas y hasta confusas, pero ahora parece encasillarse en esos tópicos que antes parecían algo audaz, pienso que debería intentar algo más, y viendo como lo hace aquí, lo sostengo, en toda la primer mitad construye un personaje frágil e inocente pero con algo de ambigüedad, y en la ultima parte, explota de forma corrosiva, y en ambos espectros es creíble, solo con su mirada, pequeños gestos y movimientos corporales da en el blanco, pero se acepta que no es un personaje complejo, sino solo ambiguo, dejando este tema de lado vamos a la película en si. Millie Calloway (Sydney Sweeney) sobrevive en la calle viviendo en su auto y bañándose como los gatos en lavabos públicos.
Aplica para una vacante de ama de llaves en una lujosa casona donde la entrevista la amable Nina (Amanda Seyfried, algo sobreactuada), pero esta segura de que no le darán el empleo por sus antecedentes, sorpresivamente lo consigue, un lugar donde vivir, comer y sin demasiados problemas, o eso piensa, ya que no pasa mucho tiempo para que Nina muestre su verdadera personalidad, una esquizofrénica pasiva-agresiva que siempre tiene los pelos de punta, y culpa a todos los demás de lo que le pasa haciendo todo muy grande, para acabalarla de amolar Millie es su victima favorita, en tanto la joven rubia soporta todo lo que le caiga debido a que esta en libertad condicional, hasta que las cosas escalan tanto que el ático claustrofóbico donde duerme ya no parece algo malo.
Esto sumado a que el esposo devoto de Nina es un partido perfecto, tiene harto dinero, es muy atractivo, y aguanta todas las tontearías de su esposa, con el tiempo pasa lo obvio, Millie y su jefe Andrew (Brandon Sklenar) se enrollan y esta toma el lugar de la señora de la casa, pero como ya suponíamos nada puede ser tan bueno, y las sorpresas y vueltas de tuerca llegan una tras otra obligándonos a la suspensión de la incredulidad, ya que nada es creíble, y termina con un tufo feminista absurdo y hasta contradictorio con lo visto, pero no se puede negar que desde que comienzan las volteretas ya no aburre, con un relato más dinámico, violento y absurdo, es una lastima que Feig no supo abrazar ese espíritu ridículo desde un inicio, ya que esto necesitaba la película, un ambiente donde cosas tan obvias como que el jardinero sepa y todo para convenientemente guardárselo se pasen por alto, como novela latina, pero con mejores actrices.
Calificación: Aceptable




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