11 enero 2026

Critica: Fireballs: Visitantes de Mundos Oscuros

"FIREBALL: VISITANTES DE MUNDOS OSCUROS" ("FIREBALL: VISITORS FROM DARKER WORLDS", ESTADOS UNIDOS, 2020) DE WERNER HERZOG
Un grupo de indígenas mexicanos está haciendo una danza con bolas de fuego en Yucatán, y Herzog comenta que parece ser una representación del impacto del meteorito qué extinguió a los dinosaurios hace miles de años, pero apunta que ellos no pueden saberlo, es solo una casualidad poética, de las que les gusta soltar en sus documentales, donde nos regala imágenes preciosas, datos curiosos, enigmática música de Ernst Reijseger, variopintas locaciones, personajes pintorescos y sus acostumbraras reflexiones filosas qué son tan profundas como poéticas, al tiempo que son humanas e hilarantes, todo el documental se mueve así, de la mano de su codirector Clive Oppenheimer, que hace las entrevistas mientras el maneja la cámara y hace la narración en off, eso no impide que de tanto en tanto entre en la conversación, algo que se agradece, como cuando Oppenheimer y una experta en meteoritos están filosofando sobre que somos polvo de estrellas, y él no puede evitar decir que no lo piensa así, él es bávaro, nadie puede aguantar las carcajadas.

Durante todo el documental vemos a estos dos curiosos colaboradores viajar por toda la tierra en busca de meteoritos, asteroides y  cometas, así que ciertamente estamos ante un documental sobre estas piedras espaciales que todos los días ingresan en la tierra, algunas veces evaporándose por completo, otras rozando personas para dejarles moretones escandalosos, para golpear casas de perros salvados por milímetros, o destruyendo la vida por completo en el planeta, nunca se sabe, en cualquier segundo puede ocurrir, e incluso un laboratorio se dedica enteramente a buscar los que son peligrosos para nosotros, todo el tema es muy interesante, pero lo es aun más lo que seduce a Herzog, las personas cautivadas al grado de estar obsesionadas por este tema, que apenas duermen buscando luces en el cielo, que explican extasiados como niños pequeños que acaban de aprender algo a todo el que quiera escucharlo, y que divierten como enanos al cargar, tocar y ver estas rocas.

Como anote, todo es muy atrayente, las matemáticas complejas donde se nos explica la cristalización, los datos científicos, el hecho de que contengan todo lo necesario para la vida, y ellos mismos, en especial unos microscópicos muy coloridos qué son estudiados en la Europa aria, por parte del mejor músico de jazz del país ya retirado para entregarse por completo al estudio de estos cuerpos celestes, creando una nueva rama científica, y un vaquero qué ha vencido cuatro veces al cáncer ayudándole, y esto, es lo que verdaderamente le interesa al director, los personajes obsesivos qué se encuentra por el camino, y que generalmente viven su vida al límite, y que por supuesto, tuvieron antepasados igual de frikis y salidos, por lo que pasamos de un emocionado polímata que explica como en un pueblito francés creyeron qué la caída de un meteorito les dijo que debían sembrar.

De los mencionados buscadores de micro-meteoritos, a los vigilantes nocturnos de los posibles ataques, uno que habla desesperado, con las ideas agolpadas tratando de escapar de su boca mientras sonríe como niño pequeño al tocarlos, a uno que viajó por todos lados para encontrar un material de fuera de este mundo, a alguien en la Antártida, que llora desconsoladamente de felicidad al encontrar un meteorito en ese lugar inhóspitamente hermoso y se funde en un efusivo abrazo son su mujer, y un sacerdote guardián en Castel Gandolfo tan emocionado como un niño al explicar que lo enviaron a esa plaza con la responsabilidad de revisar el cielo en un telescopio propio, al tiempo que explica con esa misma euforia como mientras más sabe sobre la ciencia del tema, más convencido esta de la grandeza de Dios, en esos hermosos fenómenos que son tan extraordinarios como temibles.

Además de todas las leyendas, mitos, creencias e historias que han causado, así que vemos una danza casi improvisada en una isla qué habla sobre estos destellos en el cielo, una imaginativa manera en que un minero nos describe por si alguna día alguien llega aquí y no estamos, un pintoresco desfile en día de muertos en un pueblo de Michoacán, y hasta la cámara viajando en cierto pueblo fantasma en Yucatán, justo en el centro del impacto, "dan ganas de llorar" comenta Herzog con su melodiosa voz, al tiempo que la cámara se mueve por todo el estrafalario pueblo con "A Pesar de Todo" interpretada por Ana Gabriel de fondo, y Herzog soltando qué la estupidez de los perros no puede comprender lo que sucede, una escena bella, dolorosa, impactante y desternillante por igual, que grande que es Herzog.

Calificación: Notable

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