Como en las dos cintas biográficas sobre mujeres que ha realizado Larraín anteriormente - por un lado la interesante "Jackie", por el otro la notable "Spencer" -, el director se enfoca en un lapso de tiempo bastante corto y usa flashbacks de manera puntillosa para explicar su vida y situación actual, dándole forma a su situación emocional y mental actual, algo que el director siempre logra dejar claro, esta vez apoyado por el guion de Steven Knight que nos presenta la última semana de vida de la Diva de opera que no solo destaco por su grandísimo talento, sino que se volvió mediática por su relación toxica con Aristoteles Onassis (Haluk Bilginer convertido físicamente en el sádico magnate), y desde el inicio Larraín y su guionista saben que van a presentar al público y como hacerlo, de tal manera que la Maria Callas de una entregadísima Angelina Jolie deja claro desde los primeros momentos que el personaje de "La Callas" ha consumido completamente a Maria Anna Cecilia Sofia Kalogeropoulos.
Esto desde el primer instante en que aparece, bajando de su cama con porte y casi vestida, para de inmediato mandar a su abnegado criado/mayordomo Ferruccio (Pierfrancesco Favino, excelente) a mover el piano de un lado para otro cual capricho de diva, aunque sepa perfectamente que el tipo tiene la espalda tan mal que apenas puede con su alma, o que ponga a su criada Bruna (Alba Rohrwacher, maravillosa) a escucharla mientras prepara el desayuno para que le dé su opinión sobre su desempeño, causando por supuesto, fantasías que le hacen pensar que puede regresar a los escenarios, cuando hace años que perdió el talento que la consagro, sea por ese bajón de peso que dio de golpe quizá ayudada por drogas, quizá por la orden de su amante Onassis de que dejara de presentarse, o quizá por los infaltables excesos que marcaron su vida y que justamente en esta etapa final toman mucha más presencia, con medicamentos escondidos aquí y allá, fármacos conseguidos por su hermana y sus peleas con los médicos.
Es decir, Larrain logra perfectamente poner en pantalla esta personalidad contradictoria, por un lado la diva inalcanzable que es déspota ante todos y que hace berrinches como niña chiquita, y por otro lado la persona de buenos sentimientos que tanto aman sus empleados, por supuesto, uno la entiende con esos flashbacks de su doloroso pasado, pero al mismo tiempo uno no entiende porque acepta ser la amante del millonario dejando humillar al grado de seguir siendo la segunda cuando la viuda Jackie Kennedy de inmediato lleno el lecho caliente de su esposo con el multimillonario, algo todavía más confuso cuando vemos que Maria siempre esta drogada y sufre alucinaciones, por lo que no queda claro que es realidad y que es falso, en lo que si tenemos certeza de su falsedad es ese supuesto documental donde acaso Larraín se proyecta y que es la parte más débil del filme.
Detalles que siempre ha tenido el director y que causan bajones en su cine, comenzando por ese amor a verse el ombligo, combinado por evitar los aspectos más turbios de las mujeres que pone en pantalla, llegando en algunos casos a la hagiografía victimista, y que causan el peor de los defectos en una pantalla, causando que por momentos todo el asunto sea reiterativo y aburrido, todos estos pecados los tiene esta cinta, pero en cuanto a los aspectos técnicos - la fotografía, las tomas y encuadres, la edición, el diseño de época, el vestuario y la banda sonora - no existe ninguna queja, el director sigue siendo tan impecable como siempre, unido a una astuta manera de hacer cantar a la diva real Jolie, y la actuación de todos, en especial de esta última cargando la cinta, logran que uno termine disfrutando la función, aunque nunca alcance el nivel de calidad de una interpretación de la verdadera Callas.
Calificación: Vale la Pena
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