18 junio 2026

Reseña: Secuestros: Elizabeth Smart

"SECUESTROS: ELIZABETH SMART" ("KIDNAPPED: ELIZABETH SMART", ESTADOS UNIDOS, 2026) DE BENEDICT SANDERSON
Lo primero que viene a la mente cuanto uno termina de ver este encabronante documental, es, ¿de verdad el sistema de justicia norteamericano es tan bueno como nos han hecho creer? ¿Su policía e investigadores son tan eficientes como aparecen en series y películas? y principalmente ¿ese país tiene la altura moral para andar juzgando y entrometiéndose en otros lados? evidentemente la respuesta es que no, claro que no, y por supuesto que noooo, y el que opine distinto creo que o esta tan adoctrinado a ser un lamebotas que perdió la moralidad, o de plano es un subnormal tan peligroso que debería vivir encerrado en un cuarto, por seguridad propia y de los demás, y es que, aquí se retrata muy claramente todos los fallos, corrupciones, ineptitudes y  perversiones de un país entero, que abraza sus creencias libertarias por encima de la moral humana básica

Esto queda claro en un momento clave, después de que el incompetente departamento de policía la ha cagado mil veces, ya tiene el nombre del culpable, el testigo ocular lo señaló, y la familia presiono por televisión para que todo supieran quien era, un detective encara al tipo y las dos mujeres que lo acompañan en la biblioteca revisando mapas, el detective le dice que debe asegurarse de que la chica que lo acompaña no es la que buscan - ¡después de todo es el sospechoso señalado por la testigo ocular! -, ¿puedo ver su cara? a lo que el secuestrador contesta - "perdón, pero no. Eso es contrario a nuestra fe, a nuestra religión. Solo su futuro esposo y yo, su padre, podemos verle la cara" -, y el muy imbécil dice bueno disculpe, y se va para que siga el infierno para la pequeña Elizabeth Smart de 14 años durante muchos meses más, es una cuestión aberrante, que ocurre en un país que se jacta de ser mejor que los demás y que piensa que puede y debe hacer lo que quiera donde sea, y con aplaudidores mono neuronales como gran parte de la derecha de México, en este momento del documental tuve que parar, calmarme, fantasear con entrar a pegarle un golpe bien dado a cada uno de los policías corruptos que estuvieron en el caso, y sufrir por el destino de la pequeña niña que en las fotos se ve sumamente feliz junto a su amorosa familia.

El subgénero del true crime nunca se acaba, y aunque nunca dejan de ser interesantes, nos cuentan cosas parecidas, algunos son chantajistas, otros académicos, algunos sorprendentes, pero en si siguen la misma "receta", no es el caso con este, aunque Sanderson comienza siendo formulaico, las entrevistas a todos los involucrados, imágenes de archivo, recreaciones efectivas, y dispensación de la información poco a poco, cuando pasamos la media hora ocurre algo más, que lo diferencia de la media, y que no puedo confesar porque resulta muy interesante para los que desconocen el caso, pero da otra dimensión al asunto, además de un punto optimista, de fortaleza y resiliencia muy necesario entre tantos casos de crímenes reales, para poder tener otra moneda que no sea solamente la oscuridad, sino una luz, otorgada por una adolescente que brillaba por cuenta propia, y con una hermana que siendo una niña no dejo que la policía detuviera su verdad, una muestra de valentía que se le debe aplaudir durante toda su vida, y aun después de que se nos vaya.

Aunque el documental toma cierto sesgo morboso inicial poniéndose del lado de la policía en esos primeros momentos, luego endereza el rubro, y como apunte, deja esa enseñanza, a Elizabeth Smart de 14 años la secuestraron dentro de su casa, amenazando con matarla si pedía ayuda, su hermana fue testigo y dijo todo, pero la policía se enfoco en culpar la familia, los medios siguieron esta moda, y nadie ayudó a buscarla, después arrestaron un chivo expiatorio, al que mataron y dieron por cerrado el caso, en tanto una pequeña vivía un infierno y ellos se jactaban de ser eficientes, cuando son unos pobres diablos, al grado de entorpecer la investigación de la familia, el jefe de policía comenta en el documental que ve bien que la familia no les hiciera caso ¡por Dios! deberías estar encerrado por complicidad, y finalmente este peligro que se vive en EU, donde una malentendida "libertad" permite que quien sea funde una secta y sea intocable, libre de ejercer las aberraciones que desee, para luego decir que esta loquito porque pensaba que Dios le hablaba, ellos no lo hacen solos, solo aprovechan, sistema gringo perverso que lo permite y auspicia, y que por supuesto es cómplice de estas depravaciones impensable que satanizamos en otros lados, pero extrañamente en ellos jamás.

Calificación: Bastante Bien

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