Al poco tiempo de iniciar esta película independiente de terror deja claro de que se trata el asunto, o mejor dicho, a quien esta referenciando/homenajeando/saqueando, ya que la pareja protagonista para por dos letreros donde puede leerse la palabra Hooper y en otra Overlook, la primera obviamente se refiere al clásico de terror "La Masacre de Texas" ("Texas Chainsaw Massacre") del maestro Tobe Hooper, desde antes de leer la palabra ya sabíamos que estábamos ante un nuevo saqueo de la obra mayor del maestro, esto debido al granulado de la imagen en 16 mm que asemeja la de esas películas de los setenta, con esos planos cerrados en las jetas de los personajes, con un asesino gigantesco que impone aunque actué de forma errática, y mucha violencia en pantalla sin sonrojarse, en especial el ambiente retorcido y lúgubre de la obra mencionada, con todo y moscas revoloteando por aquí y por allá.
La siguiente referencia es más difícil de encajar, de no haber salido el nombre quizá ni lo habría pensando, y aun así no queda tan clara como el director y guionista pensaron, pero supongo que se debe a la laberíntica casa que refleja la psique del villano, como sucedía en la exquisita "El Resplandor" ("The Shining"), o incluso porque uno de los personajes se nos promete como salvador para terminar de otra manera como en aquella obra, por supuesto no son los únicos guiños, pero esto es justamente el problema, después de tanta referencia ¿queda algo que mostrar como original de su parte? creo que la respuesta más corta es si, aunque no tanto como uno quisiera. Desde el inicio vemos a Dolly (el luchador no binario Max Lindsey conocido como "Max The Impaler"), una gigantona vestida de forma estrafalaria con una cabeza de muñeca de porcelana a la que le falta un ojo, quizá para ver, que abraza un cuerpo al que destaza lamentándose en una nube de moscas.
Pasamos con Chase (Sean William Scott) y Macy (Fabianne Therese), una pareja que va a distraerse por la naturaleza, Chase planea pedirle matrimonio a la mujer que adora y con la que su hija hace buenas migas, Macy por su parte tiene dudas de si esa es la vida que desea, pero no tienen tiempo ni de pensarlo, ya que en el lugar encuentran muchas muñecas clavadas, tiradas y acomodadas, y un extraño ruido hace que Chase rompa la regla y vaya a revisar, encontrándose con Dolly que de inmediato se lanza al ataque para conseguir una nueva muñeca/hija con la que realizar un tétrico ritual de maternidad lleno de violencia, amenazas y decisiones estrafalarias, es aquí donde la película entrega sus mejores momentos por lo aberrante que resulta todo.
Dolly cambia el pañal de su nuevo muñeca Macy, le da de comer, le pega de tablazos cuando se porta mal, le da biberón, la acurruca en una mecedora, le da pecho y hasta le arranca la oreja al reprenderla, en tanto Macy demuestra ser un hueso duro de roer, pelea, patalea, le clava navajas y hasta le arranca el pezón, cada uno de estos instantes con la chica disfrazada se sienten ten enfermizos que pagan la vista, hay más personajes que generan aun más dudas pero no estorban, y la violencia siempre es dolorosa, desesperante y gratificante, el problema es que pasado el mazazo inicial, y cuando ya pasaron los momentos más surrealistas, la cinta aterriza en un juego del gato y ratón que no avanza mucho, y que extrañamente se acelera en un final casi anticlimático, eso si, los créditos eligen la canción a la perfección y prometen una secuela que por lo menos desde mi lugar si vería con tal de saber y ver más de esta desquiciada Dolly.
Calificación: Aceptable




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