Linda Liddle (una pletórica Rachel McAdams) entra con mucha confianza en el edificio donde trabaja, guarda su lonche, se dirige con caminado desgarbado a su cubículo escuchando "Rip Her to Shreds" de Blondie, donde apenas pone atención a lo que le solicita un compañero ¿por que no debería ser así? Es una empleada modelo; eficiente, inteligente, dedicada, brillante, y literalmente su trabajo es un pilar para la empresa, pero al mismo tiempo las capacidades sociales de Linda son limitadas, apenas pone atención a su imagen, se esfuerza demasiado por caer bien a los demás, no sigue los lineamientos para poder pertenecer al hormiguero y prácticamente su único vínculo es el pájaro que tiene como mascota, con quien mira programas de supervivencia, de hecho esta claro que es una obsesa del tema, vemos que tiene múltiples libros y en cierto momento humillante, que hasta envió un videocasting para unirse a uno de los programas que tanto sigue.
Linda ha esperado que le den su lugar en la empresa con una paciencia religiosa, sin chistar, dejando todo por ella y sacrificando su propia vida en pos de una compensación profesional/monetaria que nunca llega, desde la primer escena vemos que el abusado compañero amante del golf y buen rollo que además es un buen amigo del nuevo dueño le roba su trabajo sin escrúpulos alguno, no importa, de todas formas a Linda ya le prometieron un ascenso, uno que por supuesto es negado a las primeras de cambio por el inepto nepobaby Bradley (Dylan O'Brien adecuadamente detestable) quien decide dárselo a un compa, a un "bro" diría los Salinas, con el que juega golf, fue a la escuela y hace buenas migas, Linda decide hablar pero solo recibe lo mismo que Bradley le ha otorgado desde que la conoció, insultos, denigraciones, humillaciones y esa mirada que lo dice todo, le da asco porque no es como él, no es de su "clase", ella come sándwich de atún y queda con la boca sucia, son "distintos".
La chica aguanta todo lo que puede que la sigan sobajando en busca de una oportunidad que le han prometido - un obvio engaño - en un viaje a Bangkok donde de nueva cuenta le encargan salvarle el culo a los ejecutivos capitalistas para ahora si darle una migaja del pastel. Pero en el viaje donde una vez mas es deshonrada sucede un accidente y los supervivientes acaban en una isla desierta donde el déspota jefe ricachón quiere seguir mandado a su menospreciada empleada, hasta que ella entiende que ahí sus conexiones no significan nada, ella es experta en supervivencia, esta preparada, es astuta y trabajadora, se salva a si misma y a su jefe, en tanto él es el mismo imbécil de siempre que nació en cuna de oro y no sabe hacer nada, pero en un lugar donde su nombre, rango y cuenta bancaria no significan nada, es entonces que Linda toma el mando para desesperación de Bradley, aunque queda claro que el tipo es incapaz de soportarlo como niño mimado y ególatra, por lo que buscara cualquier oportunidad para volver a tomar el poder.
A partir de este momento vemos como la pareja protagonista va tirando de las situaciones para mandar, cambiando de perspectiva y escalando cada vez más hasta llegar a ser puro Raimi, es decir, con un humor negrísimo, momentos escatológicos salidos de madre, sátira desbordante, violencia directa, gore explícito y mucha pero mucha mala leche, la intención es clara como acostumbra el director, si en "Arrástrame al Infierno" ("Drag Me To Hell") se aventaba una fantasía revanchista contra los banqueros amantes del dinero fácil, esta vez va contra los capitalistas idiotas que mandan en las corporaciones y el mundo, en tanto pone sobre la mesa el pesado mundo empresarial donde la meritocracia no existe ¿Quién no ha conocido compañeros eficientes condenados al ostracismo y jefes idiotas que están ahí por conexiones? Si, es un trazo con brocha gorda pero estos tiempos lo ameritan, y Raimi sabe como mostrarlo, desde los agravios iniciales a la dolida Linda que nos ponen de su lado, ese accidente de avión que coquetea con el slaptick donde se nos dice quien es quien con esos ejecutivos hijos de put@, la escatología de los restos del sándwich masticado, los mocos de un jabalí en una escena de caza hilarante y hasta ese vomito amarillo en medio de un rcp.
Con una Rachel McAdams en estado de gracia y un O'Brien que siempre esboza esa sonrisa estresante, falsa, espeluznante, después de todo mientras vemos como Linda poco a poco entiende el mundo y pierde humanidad con su conciencia encima de ella, el empresario nunca la ha tenido, a la menor oportunidad intenta acabar con ella, incapaz de ser agradecido, o tan siquiera humano, el tipo se cree mejor que ella solo porque existe y ella misma cae en ese juego subconsciente tratando de ganar su respeto como el momento donde le enseña la cabeza del jabalí como trofeo, por fortuna para nosotros, Linda se desprende poco a poco de sus ataduras mentales, le da lecciones poderosas - esa "castración" - donde demuestra quien es mejor, hasta esa parte final con pelea pasada de rosca llena de una violencia que duele arrancándonos carcajadas sin perder tensión, claro, al final Raimi se decide por algo inmoral, si el sistema no puede cambiarse, si los de arriba tienen que ser unos cabrones ¿no sería bueno que por lo menos lo ganen con méritos? cerrando con la canción favorita de Linda "One Way Or Another" de Blondie uno se pone feliz por Linda, claro, esta mal sentirlo, pero esos capitalistas no merecen menos.
Calificación: Muy Bien







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