28 junio 2026

Reseña: Exterminio: El Templo de Huesos

"EXTERMINIO: EL TEMPLO DE HUESOS" ("28 YEARS LATER: THE BONE TEMPLE", REINO UNIDO - ESTADOS UNIDOS - CANADA", 2026) DE NIA DACOSTA
La más reciente entrega de la saga "28... later" inicia justo donde se quedo la cinta anterior, con Spike rescatado de los zombis por ese grupo que rompía el tono, un equipo digresivo que se vestían como mafiosos ingleses con diferente color, y un líder que porta orgulloso un crucifijo al revés dejando clara su postura, uno intuye de esa manera que es el niño olvidado pero crecido con el que inicio la cinta anterior "28 Años Despues" - ("28 Years Later"),
anote que al niño lo habían rescatado, quizá es mas oportuno decir que lo secuestraron ya que de inmediato es obligado a pelear con otro integrante por su vida, el señor Jimmy Cristal (un esplendido Jack O'Connell creando otro villano icónico) solo puede tener siete dedos, la cantidad de secuaces que se permite tener, que son parte de su mano derecha, por ello lleva a cabo este "entrenamiento" en nombre de su padre Nick, esta claro que Spike no muere en ese momento, pero podría desearlo viendo lo que se le viene después, ahora pertenece al equipo y no puede escapar de esa secta que deambula por el mundo causando males, torturando y asesinando a los seres humanos que hallan.

Jimmy es un satanista orgulloso, que lidera a un grupo de jóvenes desquiciados que obedecen ciegamente en la creencia de que es el hijo del poderoso Nick, quien a su vez causo la destrucción del mundo en el que viven, soltando a los zombis que para él son demonios, ha bautizado a todos ellos como Jimmys y viajan causando dolor, desollando personas vivas, y haciendo rituales de sacrificios en base a su creencias, es decir, retomamos las bases de la saga, ya desde la película original del 2002 "Exterminio" - ("28 Days Later") - estaba claro el mensaje de que los verdaderos monstruos no eran los zombis maratonistas sino los seres humanos supervivientes, que enfermaban de poder, o mejor dicho demostraban su verdadero yo en esas circunstancias, siendo mucho mas peligrosos que los zombis y la enfermedad que se pasa por sangre y despierta en unos cuantos segundos, en esa cinta eran militares, ahora son fanáticos religiosos que siguen a un líder psicopático capaz de las peores bajezas solo por placer y ego.

Somos testigos del esfuerzo de Spike por sobrevivir, los intentos de escape, y como es obligado a ver las peores cosas inimaginables, en tanto en la otra línea argumental, el amable - incapaz de molestar incluso a un insecto - doctor Kelson (un majestuoso Ralph Fiennes) sigue respetando a los fallecidos, sean o no infectados, ampliando su monumento a los caídos, ese osario que es el templo de huesos del titulo, pero al tiempo que vemos el solitario y cansado día a día de Kelson, también lo vemos crear un vínculo con el infectado alfa Sansón (Chi Lewis-Parry, bien), en extrañas sesiones con morfina y tratamiento psiquiátrico que increíblemente comienza a funcionar, encontrando una posible cura para el virus de la rabia mutada, estos momentos son hermosos, divertidos, dulces y tiernos, quizá hasta bobalicones y contrastan con la crueldad de la otra historia que no escatima en el gore y la violencia.

Es cierto que como es usual en la saga no faltan las persecuciones, los enfrentamientos, los brotes de violencia, los infectados transformados de inmediato, y el ritmo acelerado de repente, pero son solo pequeños brotes dentro de una historia que no va sobre eso, los infectados son casi un elemento anecdótico, y aquí entramos de lleno a la maldad humana como en el tercer acto de la cinta original, del mismo modo DaCosta graba de forma serena la historia, pausada, dando tiempo a que el guion respire y con una cámara que no hace aspavientos, por el contrario esta plenamente al servicio de la historia, sin dejar de mostrar postales extraordinarias, en especial toda la parte final donde uno ve el desarrollo con la boca abierta, en lugar de un ritmo frenético se opta por la tensión, de tal manera que los mejores momentos no tienen que ver con zombis llegando, sino pasajes tranquilos pero con una tensión que se puede cortar en el aire, como esa platica/debate teológico, filosófico, científico y humano entre el bonachón y sabio doctor y el psicópata "Sir" Jimmy.

Es una cinta extravagante para los que esperan una cinta de infectados y supervivientes escapando, plantea dilemas y problemáticas mas profundas, sin dejar de ser cine en estado puro, como bien demuestra esa mencionada parte final donde el acorralado Kelson monta un apantallante espectáculo para convencer a los "jimmys" de que es el señor de la oscuridad, ese al que siguen y temen, con pirotecnia, disfraces y bailes estrambóticos al ritmo de "The Number of the Beast" de "Iron Maiden", porque justamente de esa manera puede
escapar y luego enfrentarse a Jimmy y su fijación con satanás, es impresionante como Fiennes cambia de tono de un momento a otro, para darnos ese climax escalofriante que da paso a otro cliffhanger, por desgracia muchos caminos abiertos se cierran aquí, muchos harto interesantes; la ética y moral intachable de Kelson, la crueldad cobarde de Jimmy y la resistencia de Spike a perder su humanidad, y aunque me emocione con el final abierto, no puedo pensar en como van a superar o por lo menos equiparar esta deliciosa cinta que da tanto terror como risa incomoda con ese humor negrísimo al tiempo de hacernos pensar y amar a los personajes que luchan con humanidad.

Calificación: Excelente

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