24 junio 2026

Reseña: El Menú

"EL MENU" ("THE MENU", ESTADOS UNIDOS, 2022) DE MARK MYLOD
Últimamente se ha puesto muchísimo de moda la comida de alta gama, que cambio a la nueva cocina para darle acceso a mas becerros que quieran tomarle la foto al platillo antes de sambutírselo, así que si antes te servían un taco con harta salsa eso se convirtió en una tortilla orgánica con carne de res relajada en una vinagreta de tomate, todo emplatado muy bonito, pero a final de cuentas lo mismo pero más malo, una
estupidez por supuesto, pero que en época de redes sociales no puede evitarse con tanta foto e historias, después de todo nadie va a subir como te hacen el tejuino al lado del templo, o los tacos del centro aunque estén mucho mejor que el sushi snob del momento, a pesar de que como dice uno de los personajes "de igual manera se convierte en mierda",
 esta cinta comienza como una especie de sátira y crítica a ese mundo pedante de la alta gastronomía, pero debo muta en algo mucho más interesante sin dejar de lado su base inicial, logrando que uno quede fascinado ante un discurso transgresor aunque obvio en su conocido mensaje.

Una pareja espera a un barco que los llevará a una isla apartada para vivir una elitista experiencia culinaria que cuesta 1250 dólares por comensal, para allá se dirigen el foodie Tyler (Nicholas Hoult, bien) y Margot (Anya Taylor-Joy, impecable), junto a varios más para conformar los doce del grupo, el chico está visiblemente emocionado y deja claro su conocimiento al comer la primer entrada en el viaje, en tanto Margot presiente algo raro, todo es demasiado elitista, extraño, como si estuviera entrando en un mundo ajeno al de ella, uno donde nada de lo que ocurre es normal, esa idea se va haciendo mas fuerte cuando reciben el tour por la isla y vemos indicios de perfección y militarismo que parecen sectarios por parte de los trabajadores del lugar, que como la seca y profesional maître d' Elsa (Hong Chau) dan muy mala espina, por lo menos a Margot y a los espectadores que nos sentimos representados en ella.

Ya en el restaurante el chef Julian Slowik (un esplendido Ralph Fiennes) presenta el menú de varios tiempos con toda la pomposidad y parafernalia posibles, suelta un discurso antes de servirlos  y hasta recibe aplausos de todos los asistentes, es aquí donde la sátira llega al extremo, con ese bello discurso sobre la naturaleza y lo efímero de la vida que hacen llorar al poser Tyler, cuando solo son piedras decoradas con un marisco encima, ante esta pretensión solo Margot se muestra sorprendida, hasta hastiada, pero lo que viene después deja clara la alegoría del relato, un plato de pan sin pan, los asistentes se sienten estafados porque solo tienen los acompañamientos en el plato, no entienden que sucede, aunque para el espectador el discurso del chef fue muy claro, el pan es un platillo considerado de pobres, para la gente común, es lo que el mismísimo Jesucristo nos enseñó a pedir ¿por que habrían de rebajarse a comer pan un grupo de ricachones pretenciosos? Aunque en realidad la idea es ¿por que tienen derecho a comer algo que no valoran? es toda una declaración de intenciones que se demuestra mas en el tercer platillo.

Uno donde el discurso de Slowik se torna macabro, y que deja claro que conoce a todos, sabe quienes son y sus pecados, ellos no escogieron comer ahí, él eligió servirles, pero no con buenas intenciones, sino para dejar claro su lugar en el mundo, el de unos parásitos que no valoran nada, y que han hecho que entregue su vida a algo que acabo repudiando, Julian creció en el negocio hasta ser ese respetado chef que vende "experiencias", pero dejo de crear comida, y lo hace para las peores personas posibles, un matrimonio tan pudiente que es incapaz de recordar un solo platillo suyo a pesar de que han ido muchas veces, tres socios de finanzas idiotas que amedrentan a quien tengan enfrente, un actor venido a menos y su asistente amante, una crítica culinaria pedante y su editor faldero, una mujer alcohólica y la pareja mencionada al inicio, todos pagaran el ser incapaces de saborear una comida, de agradecer un trabajo, de valorar a los seres humanos, esta claro que esta lucha de clases va mas allá de la comida, el simbolismo es sobre los ricos que no valoran nada porque tienen todo, y que exprimen a los seres humanos y su trabajo sin que les importe ni un carajo, Slowik podría matarse cocinando para ellos y nunca seria suficiente para alimentar sus insaciables y monstruosos egos.

Aunque hay algo fuera del plan, desde el inicio algo se salió del libreto, quedo fuera del menú, la aparición de Margot, alguien que no pertenece a  ese mundo y llegó por pura casualidad, el chef lo sabe y no puede castigarla como a los demás, por lo menos no se lo desea, no como a esos ricachones corruptos e inmorales, no como a ese aspiracionista que da asco por querer vivir en un mundo al que no pertenece, por lo que comienza una batalla entre ambos, que al final se decide por humanidad más que por intelecto, después de todo ¿Qué puede hacer mas feliz a una persona que realizar una acción para alguien que la valore? Un intercambio recíproco donde nadie es mas que el otro, solo hay reconocimiento, y una transacción $9.95 por una hamburguesa con queso hecha con amor, esa dicha no puede ser comprada con dinero, así que ha disfrutar que nosotros si valoramos estas "pequeñeces", sea una hamburguesa, un taco de carreta, una tostada de camarón, una tostada con mucha salsa, una cinta, una canción, o el trabajo de quien se tomó el tiempo de hacerlo, el que nos atendió, el de mantenimiento y el que administra, en pocas palabras todo lo que esa elite no puede valorar porque dejaron de ser humanos, al menos nos queda eso.

Calificación: Muy Bien

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