20/3/20

Cinecritica: Dolor y Gloria

DOLOR Y GLORIA (ÍDEM, ESPAÑA, 2019)
Salvador Mallo (Antonio Banderas en una de las mejores interpretaciones de su carrera) comienza la cinta hablándonos sobre sus problemas, sus dolores físicos que van desde la columna, al estomago, jaquecas, etc., y los espirituales que no dejan descansar su alma en paz, ya sea por su soledad o sus amarguras sobre el pasado, todo esto despues de unos bellisimos créditos seguidos de unas gráficas donde Mallo nos explica sus dolencias y suelta algunas lineas delirantes "cuando tengo mas de un dolor creo en Dios, cuando solo tengo uno soy ateo", y no solo es eso, estas son las excusas para un director de cine que se encuentra sin inspiración, en un bloqueo artístico que solo le permite estar al pendiente de sus dolencias, y que ademas carga muchos demonios internos de su pasado, pero esto cambiara cuando una cineteca le pida presentar una de sus primeras películas que es ya considerada un clásico.

Y por petición de los mismos contacta al protagonista de la misma con quien no habla desde que terminaron de grabarla, el actor venido a menos Alberto Crespo (Asier Etxeandia) que acepta atenderlo y con ello regresar un poco al foco, en tanto que Salvador empieza a probar la droga con él y esta ademas de hacerle olvidar sus dolores por momentos lo lleva a recordar vividamente su infancia, desde que era un pequeño niño viviendo en un humilde pueblo de cuevas con una madre luchona que no se rinde ante nada, la sensual Jacinta (Penelope Cruz, bastante bien) que hara hasta lo imposible porque su hijo salga adelante, aunque esto signifique mandarlo a un colegio religioso donde al niño apenas le enseñaran algo porque tiene bonita voz y solo se enfocan en eso, pero también los amores del pequeño con el cine, como lo descubrió y aprendió a amarlo y como fue construyendo su obra.

En tanto en el presente Salvador esta cada vez mas aquejado por los dolores y ahora es drogadicto, le espeta a Alberto que rompió su promesa y se drogo con algo que hacia su personaje taciturno en lugar de viviracho como el quería, se encuentra con un viejo amor (Leonardo Sbaraglia) que ahora tiene esposa e hijos, y no se permite un desliz, y finalmente se permite recordar el pasado totalmente para poder afrontar con fuerza el presente que lo aqueja, es asi como el primer deseo, una obra sobre su primer vivencia sexual que lo marcaría de por vida le permite volver a ser el de antes, pelear contra la drogadiccion, y no permitir que los dolores afecten lo que mas ama en su vida, es decir escribir y el cine, y por supuesto todo esto gracias a ese bellisimo y doloroso recuerdo y al recuerdo de su madre, ya sea la inagotable Jacinta joven, o la cariñosa y resentida Jacinta en la tercera edad (notable, Julieta Serrano).

Justo esta relación con su madre es lo mejor de la cinta, no solo porque la mujer es una abnegada e ingobernable dama que no se rinde con nada, sino por sus costumbres recatadas y su gran fe que difieren con las de su hijo al que nunca vemos juzgando por mas que ella sea la primera en sospechar que es su hijo cuando llega despues de ese desmayo infantil, al final le recrimina mantenerla lejos, que no haya aprendido a amar lo que ella, y que no entienda sus viejas costumbres, toda una oda de amor a una mujer que como Almodovar muestra de nuevo no solo son lo mas importante para nosotros, sin importar preferencias sexuales, porque ellas nos forjan, guían y protegen como nadie mas lo hará, por lo demas una cinta que se disfruta mucho mas entendiendo y referenciando los planteamiento metafísicos, que si aquel actor es este, que si la que lo cuida es Carmen Maura, que si se refieren a esa o aquella película, es decir el director es consciente de lo que es valorado y amado y lo aprovecha pero el problema es que los que apenas lo conocen o conozcan no disfrutaran este juego, Salvador Mallo es Almodovar hasta por vestimenta y peinado, aunque si de una buena cinta con un final hermoso.

Calificación: Bastante Bien

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