Primero debo aclarar que ni siquiera conocía el juego inicial, y segundo, debo confesar que la cinta me gusto tanto que tengo animo de jugarlo a pesar de la falta de tiempo, debido a que esta tan bien realizada y toca tantas aristas que uno termina genuinamente emocionado con el resultado, un joven (Kazunari Ninomiya, muy bien) viaja por el metro al tiempo que hace scroll en redes sociales, totalmente ajeno del mundo que lo rodea escuchando "Bolero" de Maurice Ravel, cuando se quita los auriculares inalámbricos escucha claramente un bebe llorando sin que su madre pueda calmarlo, y uno de los hombres trajeados pasajeros comienza reclamarle, recriminarle y regañarle a gritos que lo detenga, si no para que es madre, ante esto el joven solo se los pone de nuevo para escuchar la música a todo volumen, algo que todos en el vagón emulan, viendo sus celulares sin moverse con el cuello caído, sin expresión alguna, justo como si fueran NPC del juego, sin que nada ni nadie les importe en lo más mínimo, una muestra del pasotismo actual que nos critica como sociedad.
Acto seguido el joven baja a la estación para dirigirse a su trabajo, cuando es llamado reiteradamente por un joven a la que ya no puede ignorar, al contestar nos enteramos de que es una ex pareja, y él de que esta embarazada en el hospital decidiendo que hacer, uno entiende que seria dar termino al embarazo, o seguir con este, el tipo no sabe que hacer, es un cobarde incapaz de tomar una decisión, y cuando esta en este dilema, la llamada se corta y llega a un pasillo que marca la salida 8 del titulo más adelante, sigue adelante hasta notar algo raro, parece pasar por el mismo lugar una y otra vez, el pasillo mencionado con ocho carteles, tres puertas, dos ductos de ventilación, un tipo con maletín, una esquina con una docena de casilleros, una manta con basura y un fotomatón, otra esquina con un numero que señala la salida y un cartel con reglas, cuando el joven desesperado intenta regresar, se vuelve a topar con lo mismo ¡aun yendo en sentido contrario!
Para los que somos fanáticos de la ciencia ficción, ya tenemos claro que es lo que estamos viendo, un bucle espacio-tiempo que se repite infinitamente, como demuestra claramente el cartel que hace alusión al arte de M.C. Escher, y cuando el protagonista por fin se pone a leer las reglas entendemos como puede vencerlo, debe avanzar nivel por nivel desde el cero hasta el octavo, si no encuentra ninguna anomalía debe seguir adelante al siguiente nivel, si encuentra alguna debe regresar para avanzar, así que vemos en la primera parte del hombre perdido donde las anomalías son desde un cartel diferente, al tétrico hombre sonriente, sangre brotante, lámparas infinitas, bebes atrapados, ojos que siguen y cuartos amarillos, para después dar paso a la historia del hombre caminante (Yamato Kochi, bien) , que estuvo en el mismo predicamento, junto a un niño (Naru Asanuma), atrapados en el mismo bucle con distintas anomalías.
Por supuesto el final del señor es desolador, en tanto el pequeño es justo la llamada de atención del joven desidioso para que pueda salir de ahí, esto gracias a que el niño detecta con facilidad las anomalías, por la inocencia que preserva, al no estar acostumbrados a la rutina como nosotros, el sigue descubriendo y disfrutando cada cosa e instante en este mundo, aunque sea atrapado en un bucle infernal, además de ser una paradoja que obliga al protagonista a crecer como persona, dejando de lado su indiferencia y descubriendo su lado paternal aunque ello le cueste la vida, ya que, ¿Cómo podría entenderse la paternidad/maternidad sin el sacrificio que conlleva? Todo esto esta muy bien llevado, un mensaje valioso y poderoso en estos tiempos, donde todos volteamos para otro lado ante la muerte, la injusticia y el dolor, decidimos apartar la mirada de los archivos del naranjoso porque nos van a incomodar, vemos noticias a modo porque no queremos ver la verdad, celebramos la muerte de niños en oriente porque así nos inculcaron.
Todo esto en la historia de un tipo atrapado en un bucle por los pasillos del metro de Tokio, con un diseño de producción sencillo pero cuidado hasta el más mínimo detalle, con efectos prácticos muy buenos, y computarizados usados en lo justo, el sonido es exquisito, y el trabajo de cámara es fenomenal, con esos múltiples planos secuencias y círculos narrativos con juegos de cámara que nos sumergen en este mundo pesadillezco, debo anotar, y este es el mejor halago que puedo hacerle, parece que estamos jugando un videojuego - es la primera vez que sucede -, ya que también nosotros buscamos por nuestra cuentas las anomalías en cada ocasión, un logro sin duda, la ultima parte es con el pequeño y cierra de manera fabulosa esta historia, sobre un tipo que no se sentía suficiente para ser alguien, pero que solo necesitaba la fortaleza y voluntad para serlo, como se demuestra en ese poderoso final donde al fin va a actuar, porque es lo correcto, sin importar que suceda.
Calificación: Muy Bien





No hay comentarios:
Publicar un comentario