4/6/20

Cinecritica: Las Olas

LAS OLAS (WAVES, EU, 2019)
Hacia la mitad de la cinta del guionista y director Trey Edward Shults los eventos se han vuelto tremendistas y catastróficos, la cámara deambula de aqui para alla temblando como si supiera lo que va a suceder, y nosotros también lo sabemos, el montaje es frenético, el movimiento de la cámara es rápido, los sucesos pasan velozmente, los colores son fuertes e intensos, nos encontramos en la relación de aspecto de 2.35:1 a la que entramos desde esa dolorosa escena en la bañera, nos sentimos presionados como el personaje principal, sentimos el peligro de lo inevitable, y finalmente sucede, lo intuíamos, lo sentíamos, pero el director Shults usa de manera perfecta los recursos narrativos que tiene para que no solo seamos espectadores sino que seamos participes de un drama muy fuerte y doloroso que en ningún momento se vuelve chantajista sino que por el contrario conforme mas avanza es cada vez mas humano.

Dividida en dos partes muy notorias la verdad es que no estamos ante dos cintas como se puede llegar a pensar sino a dos pedazos totalmente diferentes en ejecución pero que se complementan por tener la misma alma, y es que uno no se comprendería a cabalidad sin el otro, Al inicio seguimos al obstinado Tyler (Kelvin Harrilson Jr. quien ya trabajo con el director con "It Comes at Night") que tiene una vida privilegiada, pertenece a un estrato social media superior o alta, va a una escuela privada, es un ídolo deportivo en la lucha greco-romana, es novio de la diosa de la escuela, la sexy Alexis (Alexa Demie), y obtendrá una beca estudiantil por el deporte, pero todo esto tiene un precio, su padre, el perfeccionista Ronald (Sterling K. Brown, muy bien) lo presiona en todo momento, entrena con él, le revisa las tareas, cuida sus horarios, y esta pendiente de el en misa, a final de cuentas no empatizamos con ninguna de los dos, o parece difícil, el chico tiene muchas oportunidades y por momentos se pierde en fiestas, pero tampoco compartimos la presión excesiva y enferma de un padre que le reitera una y otra vez esas oportunidades.

Esto lo vemos en pantalla ancha, con colores vivos y un montaje exacto y tomas que rozan la perfección, al del carro, la lucha, etc., pero cuando Tyler se entera de una desgracia que puede destruir su futuro el formato cambia, los colores se vuelven mas intensos, llenan la pantalla, poco a poco no impiden discernir perfectamente todo, estamos en el mundo de Tyler, uno que se esta derrumbando, donde puede perder la beca, donde su cuerpo puede sufrir un daño irreversible, donde su novia le suelta que esta embarazada, y ¡oh castigo de Dios! decide tenerlo, Tyler explota, no quiere un niño, su vida de esta yendo por el caño, sus sueños, sus logros, todo esta perdido y su personalidad y carácter hacen que empeore todo de tal manera que toma decisiones erróneas una y otra vez, no soporta la presión, es tan egocéntrico como cualquier adolescente o adulto de 18 años, y esto termina pasandole factura en esas escenas que describí en el inicio donde ya no hay vuelta atrás, y de inmediato la cámara cambia de aspecto a un claustrofobico 4:3, la vida se ha terminado, el drama ha llegado a su punto cúspide, y no podemos imaginar que mas puede suceder.

Es entonces cuando Schults cambia de protagonista súbitamente, la hermana de Tyler, la tímida y callada Emily (dulce Taylor Russell) es ahora a quien seguimos, Shults deja el aspecto pero cambia los colores y el ritmo, la vida de Emily es un infierno en redes sociales, en la escuela, y en casa donde solo escucha pelear a sus padres sin que nadie hable con ella, entonces llega a su vida Luke (Lucas Hedges en otra buena actuación), un chico bonachón y buena gente que ayudara a curar las heridas de Emily y a conseguir una redención que llega a su clímax cuando esta y su padre hablan, y donde el mismo Luke conseguirá una redención/personal familiar que desencadenara la de Emily, intentando hablar con su madrastra (Renée Elise Goldsberry) y haciendo las pases con su padre en la búsqueda del amor, el perdon, la redención y la familia, dándole amor y protección a quien lo merece y a quien no también, porque nadie es un monstruo, solo somos seres humanos, todo ello con un soundtrack maravilloso que siempre nos mete en lo que vemos, con una fotografía preciosa que hacia el final cambia su aspecto para dejarnos respirar, con encuadres bellos y hermosos que nos remiten a Malick, despues de todo es el maestro de Shults, y con ese ir y venir de la vida porque el titulo es mas que perfecto, la cinta nos golpea con la fuerza de una ola y nos jala hacia una tranquilidad divina que irremediablemente golpeara de nuevo.

Calificación: Notable

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