Durante todo el visionado me estuve preguntando que es lo que Fastvold y su marido y co-guionista Brady Corbet querían decir, ya que todo es tan contradictorio y cambiante que no lo tengo claro, pensé por un momento que al fin lo había descubierto cuando el ridículo mecenas John Hocknell (David Cale) después de una noche entera desvariando religiosamente es manejado por su dedo índice, que lo lleva al lugar exacto para fundar su congregación, una escena estúpida y exagerada que muestra a un viejo que no controla a su dedo corriendo por el bosque mientras otros lo siguen con música épica de fondo, para al final dejar claro que era Dios hablando por medio de su dedo, o en todo caso la madre Ann Lee (Amanda Seyfried tan entregada como siempre) que si saben algo de sectas protestantes, era el mismo Dios encarnado, la segunda venida de Cristo, ya que como Jesús vino como hombre y ahora le toca venir como mujer.
Estos blasfemos pensamientos ya existían en la progresista y naciente nación gringa, por desgracia, aunque quisiera decir que estamos ante una sátira de como en la tierra de la libertad pululan falsos profetas que hacen billetes y toman poder (diariamente un astuto loco en disparos unidos descubre que es Dios o mínimo habla con Dios) con ello, pero lo cierto es que aunque la directora si se ríe de ellos y los satiriza de vez en cuando, en otras ocasiones se nota que empatiza con ellos, los admira y que hasta quiere blanquearlos ya que adora ideas tan feministas, es valido que la mujer piense así, el problema es que para que no se rían de ella aparenta no tomar partido y deja una cinta quebrada, medrosa para tomar postura pero siempre complaciente con su protagonista analfabeta, ambiciosa, traumada, manipuladora y corrupta
Es así que vemos la historia de Ann Lee, una mujer que creció como protestante cuáquera, se incorporo a los shakers de adulta para finalmente proclamarse no solo la profeta sino la diosa madre, todos debían confesarse ante ella, temblar para expulsar el pecado y finalmente evitar cualquier intimidad incluso entre esposos ya que de ahí nacía todo el pecado, ella es presentada como una persona de bien, como si creyera en todo eso que pregona, aunque los creadores no pudieron evitar poner cosas de su biografía de dominio público, sus blasfemias, relatos fantasiosos que se conocen falsos, su blasfema vida sexual sadomasoquista, la forma en que perdió cuatro bebés rápidamente, y como se apropio de una secta que ni siquiera fundo ella quitándose de encima a los otros líderes porque le estorbaban.
La historia real de Lee es muy interesante, no puede negarse, y demuestra de manera perfecta como tanto Inglaterra como Estados Unidos viven en un estado de enajenación constante que los lleva a creerse mejor que los demás por mas estúpido que suene el asunto, quizá lo mas interesante sea ver las sacudidas de estos fanáticos, que en la vida real se retuercen como gusanos o epilépticos pero que en el filme lo hacen de manera sincronizada y con cantos entonados, no es raro viniendo de la pareja de directores que ya habían embellecido el brutalismo justamente en la sobrevalorada " El Brutalista", una crónica sionista que daba asco, ahora hacen algo parecido pero menos parcial, de tal manera que por lo menos no esconden la demencia senil de Ann al final de su vida ni su muerte cuando la enterraron, eso si, el vestuario, la recreación de época y la fotografía son de primera calidad, en una cinta tan incongruente como arriesgada, eso es algo, como también ver como se fundo una estrambótica secta que sigue hasta nuestros días.
Calificación: Aceptable




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