Desde el inicio, Alberdi deja claras sus intenciones, a partir de un sonado caso que salió en noticieros a nivel nacional, escuchamos la confesión (versión) de Eleanor Alejandra Marín Mendoza para que inmediatamente su voz se fusione con las de otras mujeres, hasta llegar a la elegida, Ana Celeste Montalvo, la encargada de encarnarla en una representación que abarca mas de la mitad del documental, donde se nos mostrará este en forma de representación, pero de forma total, prácticamente sin cortes, solo con el relato de la protagonista pero con la voz de la actriz, a todas luces parece una decisión arriesgada, un documental que no esta documentando, pero la realidad es que este estilo de narración existe desde hace décadas, se usa mucho en el true crime, y sirve para captar la atención del espectador, obviamente no es lo mismo escuchar a alguien viéndolo hablar que ver representada su historia.
Alberdi lleva esto al limite, de tal manera que mas de alguno arqueara la ceja alegando que es una obra de ficción, aunque ya dejé claro que no es así, las representaciones son válidas y en este caso más que pertinentes, ya que ver la historia de Alejandra tenía que mostrarse así, con todo el lujo de detalle que ella puede dar, que no son pocos, ya que deja claro no sólo el momento que fue captado en los noticieros sino en tiempo anterior, la planeación, la historia que lo rodeo, y hasta las situaciones que vivió como detonantes hasta llegar a esta estrambótica decisión. Alejandra se caso felizmente con Arturo (Armando Espitia), se nota el amor entre ellos y hasta tienen canción elegida para su boda, pero nada es perfecto, la familia de Arturo no la quiere, en especial su suegra, y aprovechan que no puede llevar a feliz termino un embarazo para martirizarla.
Después de un par de dolorosos abortos espontáneos, la presión se vuelve insoportable, mas aun cuando su marido la culpa de todo lo sucedido y no esta dispuesto a adoptar, así que cuando se embaraza una vez mas y vuelve a perderlo no sabe como actuar, hasta que se topa con una chica embarazada en el hospital donde labora que no quiere tener al niño, pero no le importaría regalarlo, a partir de ese momento Alejandra lleva a cabo un pan tan poco creíble que si no hubiera pasado en la realidad nadie lo pensaría posible, siguió adelante con su embarazo, mientras espera el momento en que le regalen al bebe prometido, lo impresionante aquí es como llevo a cabo el engaño para sus conocidos, amistades, familiares, esposo y hasta los médicos, Alejandra sube de peso con una dieta para aparentar la panza de embarazo, finge achaques, organiza un baby shower, falsifica un expediente médico y hasta inusitadamente pasa el chequeo de incapacidad por embarazo - hay estos médicos -.
La mentira es tan grande que Alejandra ya no puede hacerse para atrás, incluso desea que la descubran pero nadie lo hace, y llegamos al nefasto momento donde un deseo se convierte en algo malo, para después pasar al documental clásico, las imágenes de archivo, las grabaciones reales, las cámaras de seguridad, ese baby shower, un video grabado en un celular de baja resolución, y en todo momento se ve a una Alejandra triste, contrariada, y nadie lo noto, nadie se dio cuenta de la presión que la llevó a esta locura, y llegamos a los testimonios de todos, el doloroso drama de Alejandra, el thriller del engaño, la decepción de su marido, el dolor de su madre, el enojo de la madre de la bebe, Luisa, la comprensión de las autoridades, su castigo y como el sistema no funciona y por supuesto ese liberador y ¿feliz? final donde todos lograron sus sueños, o algo así.
Aun así la disociativa Alejandra sigue siendo interesante, porque a final de cuentas vemos su versión, que no empata con la real, y en su psicopatía no parece entender ni aceptar la realidad, por mas que se convierta en una historia de amor y resiliencia, hay algo turbio y raro en todo, aunque ella niegue todo e incluso el filme lo presente con un tono amable, pero al final uno no puede juzgar, no cuando Alberdi lo mostro con tanta sensibilidad y empatía, una que hace que uno suelte las lagrimas y entienda que al final la vida es así, no es justa ni alegre, pero es hermosa en su imperfección y la de todos los que la habitamos.
Calificación: Muy Bien





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