20/7/20

Cinecritica: Relic

RELIC (ÍDEM, AUSTRALIA - EU, 2020)
Una anciana mujer (Robyn Nevin, perfecta) se encuentra desnuda de espaldas en la oscuridad mientras el agua de una tina rebosada corre por la casa, y pareciera que alguien o algo se encuentra ahí con ella escondida en las sombras, tiempo después vemos a su hija Kay (Emily Mortimer, excelente) que se dirige a buscarla ya que los vecinos le avisaron que hace días no ven a su madre Edna, con ella va su hija, la nieta de Edna, Sam (impresionante Bella Heathcote) que va en busca de la abuela que quiere tanto, lo cierto es que desde la escena inicial la directora y guionista Natalie Erika James muestra un impecable manejo del genero, priorizando el ambiente y los encuadres sobre los sustos faciles y los efectos, y nunca se traiciona, de hecho hacia el final esto mismo causa que la cinta funcione de forma impecable y que terminemos genuinamente asustados, algo que sucede en toda la cinta, con ese mal rollo que nunca desaparece, con un ambiente oprimido y claustrofobico, y donde la contención sera la regla que nos asfixie todavía mas.

Terror psicológico en su máxima expresión, con un drama que no esta de mas o metido con calzador sino que va perfecto con lo que se cuenta, desde que llega Kay a casa de su desaparecida madre comprendemos la relación que tienen, lo de la bañera no es otra cosa para Kay que su madre senil, piensa que lo mismo ocurrió en esta ocasión y como le confiesa a la policía apenas si llama a su madre menos sabe de ella, y mas adelante descubriremos que Edna le confeso temerosa a su hija que pensaba que alguien se metía, algo que de nuevo atribuyo a la edad, pero pasados tres días la abuela/madre aparece en perfecto estado, a no ser un extraño moretón en el pecho, es entonces cuando la casa que ya acusaba una atmósfera sombría, claustrofobica y con ruidos inexplicables se calma un poco para dar paso a algo mucho peor, la mente de la anciana ya no esta bien y de pronto tiene comportamientos violentos y groseros, olvida las cosas, o es capaz de comerse las fotos y esconderlas para no olvidar.

Si la relación de la abuela y la madre era pésima, la de madre e hija, Kay y Sam, no se queda atrás, Kay apenas sabe de la vida de Sam, no sabe que no tiene empleo y solo le interesa su trabajo, Sam esta completamente desapegada a su madre y aunque tiene un lazo cercano con su abuela poco a poco nota que la abuela que conoció ya no existe, o por lo menos no del todo, en este drama familiar donde nadie se conoce ni se entiende, ni se interesan, junto a algunos malos recuerdos y una casa que parece haber salido de la peor historia de terror solo puede ocurrir lo peor, y lo hará en ese final donde las revelaciones, los giros, el drama y la claustrofobia son llevadas a un nivel extremo que no deja respirar y que causa pesadillas en la noche, donde la contención que sostuvo la directora ahora tiene una salida que en lugar de ser relajante desespera aun mas.

Todo ello gracias a una fotografía opaca, grisácea, casi húmeda que nos recuerda el terror irlandés y escoses,una banda sonora inteligente que renuncia a ser estridente para compenetrarse con el ambiente y lo que vemos en pantalla, y una directora que sabe perfectamente donde poner la cámara, como llevar el ritmo y como construir un infierno laberíntico del que no hay escape porque como queda claro en ese final de pesadilla lo que vemos es una alegoría clara a la vejez, a la senilidad, a esa costumbre horrible de deshacernos de los ancianos porque ya no nos sirven o simplemente no queremos batallarlos, y Natalie Erika James es tan talentosa para después de aterrorizarnos entregarnos una de las escenas mas bellas que recuerdo en una cinta de terror sin dejar de puntualizar el horror que nos llegara a todos tarde o temprano en ese fotograma final excelso.

Calificación: Notable

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